En muchos medios de comunicación durante la retransmisión de estos Juegos Olímpicos se ha hecho alusión en repetidas ocasiones al factor mental. Se ha hecho referencia a este como una de las claves en el rendimiento de los deportistas. 

Por un lado, por poner de manifiesto la capacidad de algunos equipos y deportistas de sobreponerse a la adversidad. Por otro, porque parece que la gestión emocional o de la presión ha hecho que empeore en gran medida el rendimiento de los mismos. De hecho, se ha hablado de casos concretos como el de la gimnasta estadounidense Simon Biles, la tenista japonesa Naomi Osaka o incluso Novak Djokovic, como posibles ejemplos de la influencia del factor psicológico para explicar los problemas de rendimiento de estos deportistas. 

Con el caso de Simon Biles queda más que demostrado que todavía existe un largo camino por normalizar lo que debería haber sido normal desde hace ya mucho tiempo, tratar el tema de la salud mental con la misma importancia y de la misma forma que la salud física. Supongo que si la gimnasta hubiese abandonado por una lesión en el tobillo o en el hombro, no hubiese tenido la misma repercusión que ha supuesto que el motivo de abandono haya sido una “lesión mental”. 

Estar en unos Juegos Olímpicos para cualquier deportista supone un desafío a todos los niveles, tanto en lo que tiene que ver con la parte técnica, como táctica, física y, por supuesto, psicológica. Por lo que es necesario sin ninguna duda trabajar en todas estas áreas para alcanzar el máximo rendimiento posible. 

Juegos Olímpicos y Psicología

Debemos además analizar las variables psicológicas que pueden determinar el rendimiento en estas olimpiadas. Hablamos de deportistas que se enfrentan por primera vez a unos juegos. Deportistas que tienen serias posibilidades de conseguir medalla. Equipos que empiezan su andadura con una derrota al inicio. Incluso deportistas que según su percepción se han quedado lejos de su mejor actuación en la primera competición. Todas estas situaciones pueden ser susceptibles de generar un impacto negativo en su confianza, seguridad o gestión emocional y de la presión a la hora de afrontar ya no sólo el momento de competir sino el día a día mientras están allí. 

Hemos visto que en muchos casos hay deportistas que han conseguido por lo que parece que el factor mental juegue a su favor. Estos han sabido manejar los diferentes contextos en los que se han tenido que desenvolver. Aumentando o manteniendo su rendimiento al más alto nivel. 

Si hay algo que está claro tras ver estos juegos, es que el entrenamiento psicológico se vuelve un factor fundamental para tratar de afrontar la competición con mayor garantía de obtener el mejor rendimiento deportivo.

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